Para enfrentar la muerte de un ser querido

Job 19.25-27

Job reconoce en Dios a su defensor.

Yo sé que mi defensor vive,
y que él será mi abogado aquí en la tierra.
Y aunque la piel se me caiga a pedazos,
yo, en persona, veré a Dios.
Con mis propios ojos he de verlo,
yo mismo y no un extraño.


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